domingo, 9 de agosto de 2015

Yo sé que a Genara le gusta



  Yo sé que a Genara le gusta que la cepille en cualquier momento, a cualquier hora, aunque solo haya pasado cinco minutos desde la última vez, pero yo sé que es algo más y que no solo es esa suave caricia que produce el cepillo desde su cabeza hasta justo el inicio de su blanca cola, es como una necesidad de que esté atento con ella y no me diluya en este torbellino virtual que es la pantalla de un ordenador conectado a Internet.

5-VI-2011

  Genara languidece, lo noto al abrazarla; cuando se acuesta en su manta que pongo sobre mis piernas y siento su respiración tranquila y veo sus ojos tan cerrados, su sueño profundo y su cuerpo que se amolda a mí, que es parte de mí y mi corazón tiembla y no hay palabras para expresar el dolor ante su imparable pérdida, se está yendo, nos miramos y percibo que nuestra unión es tan grande que ambos nos damos cuenta, ella también, es su miedo el que siento, o quizás sea el mío que le transmito, el miedo, el horror a perderla, ¿qué será de mi vida?, ¿qué será de mi vida?
Mis ojos se empañan, cae una lágrima, pero no puedo permitirlo, ella no se lo merece, no puede sentir mi tristeza, ella que ha sido lo más bello que he tenido; el después vendrá y no hay que adelantarlo.

15-X-2011


  Esta mañana me llegó la idea, esas ideas que hacen que piense en llevar conmigo una grabadora a todas partes para que cuando lleguen pueda en voz alta decirlas y que no se me olviden para siempre; algunas son muy buenas aunque estoy seguro que no aguantarían una vez escritas …
  La idea era escribir un libro de poemas con el siguiente título: “Maldita poesía”; los poemas mostrarían mi odio homicida hacia el común de los mortales, hacia las ideas bienhechoras de mi época, a la presencia física del otro, a la imposibilidad de amar, a la posibilidad fácil de matar, todo ello sin muestra de arrepentimiento ni de banalidad reflexiva, sino algo  que pudiera ser clasificado ya de entrada y sin remilgos como el escrito de un loco de atar peligroso, abominable y terrorífico, con ese sutil terror que da la proximidad de una persona cercana y normal como yo…aunque yo no he sido normal nunca, sería la conclusión de los eruditos o… investigadores criminales si se diera el caso.
  Todos estos pensamientos son de ahora, esta mañana, mientras volvía de la casa de mi amado, eran otros y más brillantes que debería de apuntar de inmediato, creo recordar que eran los títulos de los poemas que suponía no serían muy difíciles de desarrollar y hasta con cierto encanto poético moderno:
“Yo que odio tanto a la humanidad”
“Yo que tanto te he amado y tanto te he odiado”
“Me repugna tu compañía”
“¡Cuánto me aborrezco en esta soleada mañana!”
  Estos últimos títulos son de ahora mismo, y me jode cantidad no poder recordar las ideas brillantes que pueden aparecer a cualquier hora del día, preferentemente cuando marcho de la casa de mi amado o cuando voy conduciendo camino del instituto donde trabajo rodeado de tanta estúpida humanidad, por eso pienso que una grabadora podía ser una buena solución a mi desmemoriado cerebro.

15-X-2011

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