Le gusta beber del grifo del cuarto de baño, ahora no puede
dar un salto desde el suelo, y lo hace en dos tandas, primero sube a la bañera,
después al lavabo; lame el grifo y luego me mira, espera que caiga un pequeño
chorro de agua, me mira, espera que le abra el agua; las dos patas delanteras
junto al desagüe, las patas traseras arriba junto al jabón, sus patas blancas…
Desayunamos casi siempre en la azotea, buscando el sol en
invierno y huyendo del sol en verano, bajo el toldo, desde casi un año ha tomado
la costumbre de pedirme mantequilla, debe ser un recuerdo muy antiguo, de mi
amiga Isabel que le daba en el dedo una puntita de mantequilla, me la pide dos
veces siempre, sabe contar, me mira atenta mientras unto la tostada, casi
siempre alarga una pata hacia mi mano o hacia la mantequilla de la tarrina o
del pan, yo la riño, ella se gira y al momento repite la acción, yo vuelvo a
reñirla. “¡No Genara, espera que termine de untar, estate quieta, espera que
ahora te doy!”. Cuando acabo de untar la tostada cojo con el borde de la
cucharilla una pequeña tira de mantequilla, me la llevo al dedo gordo de la mano
izquierda y se lo acerco al hocico, ella rápidamente lame la mantequilla y mis
dedos, porque sujeto con varios dedos la mantequilla para que no se la lleve
toda de golpe; su lengua es áspera aunque la parte inferior es muy suave, blanda,
y caliente.
Sevilla, 16 de marzo de 2014
76666666666666666666666666666666666666666666NM
Q +
(esto es de Genara, y de oscuro significado)
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