lunes, 18 de febrero de 2013

Se llamaba Mi Biblioteca y era una carpeta con mis libros leídos

   Tengo 55 años, es una edad... no estoy mal conservado dicen, no tengo arrugas (apenas), "no tienes arrugas", eso también lo dicen aunque yo me miro con una luz intensa, blanca, aplastante de sincera como todas las de los cuartos de baño y sí que las veo...veo las arrugas y más cosas, veo esa mirada triste que me pone más triste, esa falta de brillo en los ojos (eso es lo más terrible), ese mundo que hay detrás de esa mirada cuando nos miramos en un espejo mientras nos afeitamos, ese momento en que nos detenemos y parece que queremos cruzar al otro lado del espejo y darte de tortas, una buena pelea...¡carajo!, ¡que se te fue la juventud y la vida!, ¡pendejo!, como diría alguien al otro lado...del mar.  Pero hoy no he entrado para hablar del paso del tiempo, de los tiempos perdidos o de la rapidez del tiempo o de vaya tiempo que hace hoy, que llueve en Sevilla y no me maravilla... qué va, hoy quiero que sepas, mirada particular, que me ha costado encontrarte porque ya no te recordaba, ¡ni que fueras uno de mis amantes perdidos!, y lo más canalla es que me he acordado por cuestiones prácticas, no había pensado en ti para ver  cómo estabas, si no para, por un casual, a ver si había colgado mi carpeta de libros leídos en este blog del olvido, sí, oyes bien y me ves bien, ¡la carpeta de libros leídos! esa carpeta en donde voy marcando lo que leo por mes, con una imagen bonita del mismo libro y preferentemente de la misma editorial y la misma portada, ...pero ¡gran chasco! no hay carpeta, el otro día que volatilicé todos mis documentos del ordenador, lo más valioso que perdí fue esa carpeta...los documentos de las asignaturas de ardua elaboración y edición, los de los últimos 6 meses ¡se fueron pero bien lejos! (aún pienso que pueden estar en algún pliegue de esta dichosa máquina y que igual se ríen de mi susto y que  un día aparecerán al cabo de los años como aquel dibujo de mi abuelo perdido entre las páginas de mi biblioteca real...Abuso de los puntos suspensivos pero es que no encuentro otra forma de hilvanar estas frases y estos pensamientos...  Mi carpeta de libros de la biblioteca pública de la calle Feria, porque hace ya varios años que me niego a comprar libros por espacio físico en este pequeño apartamento todo él tan mono,pero ¡tan pequeño!   En realidad el problema es mucho mayor, es de mi cabeza, de mi cerebro, de mi salud mental, de todo eso y mucho más, porque ¿qué es la vida sin recuerdos?..sí, ese es mi problema, que la tengo tan llena, la cabeza, que no la vida, que parece que no me cabe más (tampoco es verdad porque de algunas pequeñas cosas sí que me acuerdo, hoy al ver una excelente ópera en DVD, el nombre de la cantante que representaba a Octavia, pues se me ha quedado perfectamente, claro que cantó maravillosamente, aún más, divinamente...Anna Bonitatibus...)...esas cosas me digo para tranquilizarme y no pensar en causas mucho más conocidas. Escribo esto y a la vez pienso si podría tener otro blog, o algún correo dónde pudiera tener mi carpeta con los libros leídos que se lo hubiese enviado a alguien con la intención de deslumbrar con mi apabullante, selecta y variada macedonia de libros... pero no se me ocurre nada, y me da coraje... y está Chejov y está Leskov y Choderlos, y ese escritor navarro que no me gustó nada y que por eso he debido recordarlo ...y tengo suerte, porque había comprado algunos, el de Emily Dickinson por ejemplo... Te abandono, mirada particular, no me gusta lo que escribo, falta chispa y encanto ¡cambio y corto!


















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